La relación comercial entre Colombia y Estados Unidos atraviesa un momento de transformación, marcado por cambios estructurales en la política comercial estadounidense y por una creciente integración entre comercio, seguridad nacional y geopolítica. En este nuevo contexto, los aranceles han dejado de ser únicamente instrumentos económicos para convertirse en herramientas estratégicas de política exterior.
Un punto de inflexión clave fue el fallo del 20 de febrero de 2026 de la Corte Suprema de Estados Unidos, que determinó que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no autoriza al Presidente a imponer aranceles, al ser esta una competencia constitucional del Congreso. Esta decisión invalidó los denominados “aranceles recíprocos” adoptados en abril de 2025 y obligó a la administración del presidente Donald Trump a replantear el uso de instrumentos comerciales.

Como respuesta inmediata, el Gobierno estadounidense implementó un arancel temporal del 10 % sobre las importaciones, sustentado en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Este mecanismo permite aplicar recargos arancelarios por un máximo de 150 días para corregir desequilibrios en la balanza de pagos, con posibilidad de extensión sujeta a aprobación del Congreso. La medida incluyó exclusiones estratégicas para productos energéticos, farmacéuticos y ciertos bienes agrícolas, reflejando un enfoque selectivo y alineado con prioridades nacionales.
Sin embargo, el impacto del fallo va más allá de las nuevas medidas. Uno de los principales retos operativos ha sido la gestión de reembolsos de los aranceles previamente recaudados bajo IEEPA. En este frente, la U.S. Customs and Border Protection (CBP) ha desarrollado el sistema Consolidated Administration and Processing of Entries (CAPE), que fue implementado el pasado 20 de abril de 2026. Este sistema busca centralizar y agilizar las solicitudes de devolución, con una primera fase que se espera emita los reembolsos entre 60 y 90 días tras la aceptación de la solicitud, salvo casos sujetos a revisión adicional.
Paralelamente, Estados Unidos ha intensificado el uso de instrumentos con mayor respaldo jurídico. La utilización de instrumentos legales como las medidas bajo la Sección 122 (balanza de pagos), la Sección 232 (seguridad nacional) y la intensificación de investigaciones bajo la Sección 301 (prácticas desleales), así como la expansión de herramientas jurídicas para fortalecer capacidades industriales domésticas, reflejan que EE. UU. ha utilizado su política comercial para proteger sectores estratégicos, reducir dependencia en otros países y privilegiar relaciones con aliados confiables.
Recientemente, se anunció la apertura de una nueva investigación bajo la Sección 301 a cerca de 60 países (incluida Colombia). Esta investigación busca determinar si las políticas, prácticas u omisiones en temas de trabajo forzoso, de los países analizados podrían constituir una carga o restricción al comercio estadounidense. De confirmarse hallazgos adversos, el proceso podría derivar en la adopción de medidas correctivas, incluyendo la imposición de aranceles adicionales u otras restricciones comerciales.
Para Colombia, este nuevo escenario implica tanto desafíos como oportunidades. El acceso preferencial derivado de acuerdos comerciales ya no resulta suficiente para garantizar competitividad en el mercado estadounidense. En cambio, factores como la alineación regulatoria y la trazabilidad de las cadenas de suministro adquieren un peso determinante en las decisiones.
En este contexto, la nueva política comercial estadounidense abre espacios para profundizar una relación bilateral basada en la protección de la seguridad nacional, la complementariedad productiva y la alineación estratégica. Para Colombia, el reto consiste en adaptarse de manera oportuna a estas nuevas dinámicas, articulando una estrategia consolidada que busque proteger y ampliar la competitividad de los productos colombianos en el mercado estadunidense.
Artículo escrito por Olga Lucía Salamanca, socia vicepresidente de Política y Defensa Comercial para la revista Business Mail: Reconfiguración de la política comercial de Estados Unidos: retos y oportunidades para Colombia – Business Mail Digital






